- Madre, envolviéndome en su aroma,
- Lourdes con su amor de cada día,
- mis sobrinos presagiándome la buena hora
- y yo solo, pensando en María Teresa.
-
- El mar, una vieja amenaza
- Serrat, que desentona la nota
- y tu,tu,
- con tu estrella sobre la piel
- tú que no tenías culpa de mí
- y yo verdugo de tí,
- acariciándote
- pero tú eras solo el mar,
- tú solo me acompañabas en la caída
- y el abismo era pequeño
- y solo como una bahía
- Ah las pequeñas cosas
- sobre mí, ah el manuscrito
- y tú, sobre mi persona
- solo mar, solo silencio.