Autoestima
El pequeño conglomerado alrededor del rabino finalmente se disgregó, y el
lobby se vació; un hombre sentado en una silla del salón prendió un
cigarrillo. Un judío observante según las apariencias externas. Estaba
absorto contemplando las ondas de humo que el cigarrillo prendido hacía
revolotear sobre su cabeza. Dejando su cigarrillo para que se extinguiera en
un cenicero, se levantó de la silla y empezó a caminar hacia el lobby
vacío.
Sus ojos se posaron repentinamente sobre un sombrero negro tirado en el piso,
obviamente dejado ahí por accidente. Lo recogió, le quitó el polvo y estaba
por dejarlo en una mesa cuando se sobresaltó por una voz. Oh, debe ser mío.
Una pequeña pausa y luego, Sí, es mío, dijo el rabino extendiendo sus
manos. Había bajado al lobby específicamente para buscar su sombrero.
Aquí tiene, dijo el hombre regresando el sombrero.
Gracias. Buenas noches.baja autoestima
Igualmente.
Cuando el rabino se había volteado para dirigirse a su cuarto, el hombre
repentinamente alzó la voz y preguntó, ¿Dispone de un minuto?
Sí. ¿Cómo te llamas?
Preferiría no decir. Llámeme Reuvén.
Está bien, Reuvén. Autoestima
Escuché la discusión que tuvo con esas personas después de la conferencia.
Usted sabe, con ese israelí.
Sí.
Lo manejó muy bien, rabino.
Gracias.
De hecho, no creo haber escuchado nunca a nadie explicar las cosas así.
Hubiera deseado que alguien como usted me hubiera enseñado cuando yo era más
joven. Al hacer Reuvén una pausa, se veía que era obvio que tenía mucho en
su mente. ¿Podemos sentarnos? preguntó Reuvén.
Seguro.
Cuando se sentaron en unas sillas del lobby, Reuvén dijo, Rabino pero se
detuvo. Obviamente con una lucha dentro de sí; empezó nuevamente y dijo,
Rabino, necesito hablar con alguien.
Adelante, estoy escuchando. (psicologia autoestima)
Yo
¿Sí?
Yo yo no me siento cómodo hablando de mí. Reuvén se detuvo. Estoy en una
situación que no comprendo. Siempre he ayudado a la gente. Pero desde que mi
negocio se vino abajo, y me quedé con una enorme hipoteca, una familia grande
y muchas deudas, he sido como veneno para aquéllos que están cerca de mí.
Para hacer la historia corta, no sé si todavía tengo un matrimonio. No soy
capaz de tratar decentemente a mi esposa y mi familia. Sé que está mal, pero
no puedo hacer nada. No quiero estar así. Pero las cosas que me han pasado
están más allá de mi capacidad de resistencia. No entiendo por qué Hashem
me ha hecho esto a mí. Siempre ayudé a la gente.
¿A toda la gente?
Sí.
¿Incluyéndote a ti?
¿A mí?
Sí, tú también eres un judío. ¿Te ayudas a ti mismo?
Reuvén hizo una pausa. Yo creo que usted ya dio con el problema. Yo me
descuido.
Si tú te descuidas, no puedes comprender realmente las necesidades de otros.
Veahabta lereaja kamoja, Ama a tus semejantes como a ti mismo enseña que si
tú no te amas a ti mismo, no puedes amar realmente a tus semejantes. Si tú
maltratas a tus amados, es porque te maltratas a ti mismo. Eres amigo de todos
excepto de ti mismo.
Reuvén metió la cabeza entre las manos y dijo: ¿Pero no es todo el
propósito de la Torá ayudar a otros?
Finalmente. Pero primero te tienes que ayudar a ti. Conoces el famoso caso de
dos personas que están perdidas en el desierto con agua suficiente para que
sólo una de ellas sobreviva. Rabí Akiva nos enseña que una persona tiene la
obligación de primero salvarse a sí misma, jayeja kodmin, Tu vida, primero.
Tiene que tomar de su cantimplora, aun si eso significa que el otro va a morir
de sed. Éste es el mismo Rabí Akiva que dice que Ama a tu prójimo como a ti
mismo es el gran principio de la Torá. No hay contradicción. La persona
primero tiene obligación hacia sí misma, y sólo después puede dar ayuda
apropiada a los demás.
El Rebe de Tzans dijo que cuando era joven, se había propuesto salvar el
mundo entero. No obstante, cuando se hizo un poco más grande, concluyó que
el mundo estaba más allá de su capacidad para arreglar, así que redujo sus
objetivos y se propuso arreglar su ciudad. Años más tarde, se dio cuenta que
eso también estaba más allá de sus medios, mientras tanto, su familia
estaba carente, así que trató de arreglarla. Ya como anciano, dijo: ¿Por
qué estoy tratando de arreglar a mi familia? Debo arreglarme a mí mismo.
¿Si una persona no puede arreglar el mundo que está dentro de él, qué
esperanza tiene de arreglar el mundo que está fuera de él?
Sé mejor que nadie que estoy lejos de la perfección, dijo Reuvén, pero
todavía tengo mucha Torá y mitzvot en mi poder.
Aun las personas con Torá, no están inmunes de descuidarse a sí mismas. Es
posible hacer de la Torá algo cosmético e ignorar totalmente tu
personalidad. Es por esto que la Torá enseña: derej eretz precede a la Torá.
Derej eretz, respeto por otros que emana del autorespeto, de la dignidad.
Primero debes respetarte a ti mismo para poder respetar a otros. Derej eretz,
entonces, un sentido de valor propio, debe preceder a la Torá, de otra
manera, hasta la Torá se puede volver una vestidura externa dependiente del
valor propio y no una herramienta para desarrollar el verdadero yo.
afirmaciones positiva autoestima
¿Está usted diciendo entonces, que yo he sido castigado por haber descuidado
mi persona?
No estoy diciendo nada acerca de castigos. Todo lo que estoy diciendo es que
hay una causa de tu problema. Si arreglas eso, otras cosas caerán en su
lugar.
No me malinterprete agregó Reuvén. Aprecio el hecho de que usted está
hablando conmigo pero, ¿de qué me sirve entender mi problema si todavía
tengo deudas enormes, un matrimonio desintegrado, no tengo ingresos y todos
mis otros problemas?
Te regreso la pregunta dijo el rabino. ¿De qué te sirve acabar con tus
deudas y superficialmente corregir todos tus problemas si no llegas a la raíz
de tu problema?
Ganaría un poco de alivio.
Eso tiene un valor, dijo el rabino, pero tarde o temprano tienes que localizar
la causa si quieres curar la enfermedad. Los problemas son síntomas. Un
síntoma es un regalo si lo interpretas correctamente y lo usas para curar la
enfermedad. El rabino se detuvo por un momento y luego dijo, -Déjame
preguntarte algo Reuvén, ¿para qué construye una persona una casa?
Para protegerse.
Sí, pero más aún, tiene una necesidad de sentirse arraigado, necesita un
hogar. La casa es solamente un medio para producir un hogar. Si uno descuida
la idea del hogar mientras se ocupa de construir una casa, daña su objetivo
original. Esto es porque la casa es sólo el medio para construir un hogar. No
obstante, ¿cuántas personas conocemos y cuántas historias hemos oído de
personas que se esclavizan a sus carreras a fin de poder tener una hermosa
casa, pero descuidan su matrimonio, sus hijos y a sí mismas? Tienen mansiones
vacías. Y probablemente sientan el vacío pero están imposibilitadas para
detener el impulso de largos años persiguiendo el medio mientras olvidaban el
objetivo.
Ahora, ¿qué es lo mejor que Hashem puede hacer por tales personas, una
persona que básicamente es buena, pero que ha olvidado la idea de construir
un hogar en su búsqueda de construir una casa? Primero, Él le dará signos
de que ha perdido de vista el objetivo, y si él no lee los signos, Hashem en
Su misericordia, le quitará la casa porque se volvió un obstáculo para su
objetivo real. Perdiendo la casa, él puede ganar un hogar.
Por otro lado, si Hashem sabe que una persona es tan materialista que no va a
pensar siquiera dos veces en perder su casa, Él podría permitirle conservar
la casa o el matrimonio superficial, o la relación débil con sus hijos.
Éste es un castigo peor. Es algo permanente; algo con ramificaciones
permanentes. Sin embargo, cuando Hashem castiga a la gente que ama, no es de
ninguna manera permanente. Y por lo tanto, no es realmente un castigo. Él
quita a fin de que la persona gane al final.
Entonces, ¿usted está diciendo que en la persecución de los medios del
objetivo yo olvidé el objetivo en sí?
Eso es lo que estoy sugiriendo. El objetivo de la Torá puede ser ayudar a
otros, pero al primero que debes ayudar es a ti mismo. Hashem no quiere que
estés satisfecho con un entendimiento superficial o incompleto de ti mismo,
sino quiere que llegues realmente a la raíz de quién eres tú, limitando o
eliminando ciertas cosas externas que te dan un sentimiento falso de valor
propio. Sufres porque eres merecedor del amor de Hashem.
Entiendo lo que me está diciendo replicó Reuvén. Y me gustaría creer que
soy digno del amor de Hashem. Pero tal vez no soy merecedor de Su amor. Quizá
Él me está castigando realmente.
¿Tú eres un judío ¿correcto?
Sí.
Kol Israel yesh lahem jelek leolam habá, Todos los judíos tienen una
porción en el mundo venidero. El solo hecho de que seas un judío, quiere
decir que Hashem muestra favor especial hacia ti. Además de eso, tienes Torá
y mitzvot en tu mérito. Mientras sigas siendo una persona sincera que quiere
mejorarse a sí misma y a otros, Hashem te puede estar dando golpecitos, pero
no es un castigo. Él sabe que finalmente obtendrás provecho de la
dificultad. Por lo tanto, no te dejes vencer. Tu dificultad es suficiente
sufrimiento. No lo compliques negando tu valor interno.
¿Pero cómo puedo convencerme de que tengo algún valor si soy un fracasado
para todos los que me rodean?
Mientras más notable es la persona, más se espera de ella. Cuando Hashem
piensa que una persona es fuerte y meritoria, Él generalmente le quita las
cosas que más quiere. Tú te volviste un fracaso, un fracaso para tus hijos,
para tu familia, para tus amigos, para tu sociedad. Te das cuenta ahora cuán
solo estás. Sin embargo, cuando todos tus recursos externos que te dan valor
se colapsan, descubres algo: que de cualquier modo, todo siempre dependía de
ti. El status y las posesiones no eran intrínsecas. Una mañana te miras en
el espejo y dices, ¿soy un fracaso para mí? Hashem puso Su tzelem Elokim, Su
Imagen Divina en mí. Él me creó. ¿Acaso puedo ser un fracaso? En este
punto te descubres a ti mismo. A partir de ahí, puedes reconstruir tu propia
imagen.
Pero ¿tiene que ser a través de la pérdida de todo lo demás?
A veces. La Mishná enseña: ¿Quién es rico? Aquél que está contento con
su parte. Si él está contento con su parte en tanto que está viviendo en la
pobreza, entonces si se volviera rico no se echaría a perder por el dinero.
Sin embargo, uno que no puede encontrar satisfacción con las cosas simples
cuando sea rico, será destruido por el dinero. Por supuesto, somos parte de
este mundo material, y está aquí para que nosotros lo aprovechemos. Sin
embargo, no vale nada si aprovechándolo perdemos nuestro yo. Solamente
aprovechando primero nuestro yo, el aprovechar los elementos del mundo tiene
permanencia y significado. Si descubres tu valor interno mientras estás
privado de ciertas cosas esenciales, entonces después, cuando la normalidad
vuelva a tu vida, la tomas con el conocimiento de que nunca más vas a cambiar
los valores reales por valores externos.
Debes tener el favor de Hashem, añadió el rabino, de otra manera Él te
dejaría tener las cosas fácilmente. Debes ser capaz de sobreponerte a tu
desesperación. Hashem solamente desafía a una persona que Él sabe puede
perseverar y sobreponerse. Debes creer en ti mismo tanto como Él cree en ti.
Reuvén dejó salir un profundo suspiro y dijo: Lo que usted está diciendo
está bien, rabino. Pero conmigo es una desgracia tras otra. ¿Cómo me puedo
sentir bien de mí mismo si todo alrededor de mi vida se está deshaciendo?
Dijiste que me escuchaste hablar antes acerca de la autoestima dijo el rabino.
¿Tú crees que lo que dije se aplica solamente cuando las cosas van bien? Muy
por el contrario, se aplica igualmente, si no es que más, cuando las cosas no
van bien.
Yo creo que entiendo eso, dijo Reuvén, pero no obstante, no sé cómo
creerlo. Usualmente yo soy el que dice a las personas que tengan fe, sin
embargo, ya que he estado sufriendo enormemente no puedo convencerme a mí
mismo de eso.
Tampoco te afecta si no puedes entenderlo o porque no puedes entenderlo con
suficiente profundidad todavía. De cualquier modo, déjame tratar de
ayudarte. Vamos a asegurarnos que entendemos qué quiere decir ser creado
betzelem Elokim, a la imagen de D-os.
Llenando la
Brecha
Tzelem Elokim,el rabino empezó a explicar, es algo en todos nosotros. Si
Hashem es el Creador, entonces una de las cosas creadas a Su imagen, implica
que nosotros también podemos volvernos creadores, no solamente creadores de
algo a partir de algo, sino creadores como Hashem de algo a partir de nada.
Desafortunadamente, tendemos a utilizar el hermoso poder de la creatividad
para crear nada de la nada. Tomamos el mundo material, que es una gran nada
por sí mismo, y usamos nuestro tzelem Elokim para crear más nada, más de
este mundo, olam hazé. En realidad, se nos dio la nada de este mundo material
a fin de reconstruir la materia en algo, es decir, en espiritualidad, olam
habá.
Y cuando digo el mundo material, no me refiero sólo a los objetos físicos de
este mundo, sino también toda circunstancia de la vida en la que nos
encontremos. Todas las formas de sufrimientos, son la materia prima de la nada
de la que podemos construir algo. Y la regla es que mientras más
problemática es nuestra materia prima, mayor es el potencial de crear algo
valioso de ella.
Imagina que existe un proceso que puede convertir varios tipos de materia en
diamantes, y tienes frente a ti varias máquinas diferentes que pueden
realizar este proceso. Una máquina puede convertir oro en diamantes. Otra
puede convertir plata en diamantes. Otra cobre en diamantes. Y finalmente, una
que pueda convertir basura en diamantes, ¿qué máquina usarías tú?
Obviamente la última. Aun si fuera más costosa que las otras máquinas, hay
tanta basura en el mundo, basura gratis, que nunca te faltaría materia prima
para producir diamantes.
Esto es lo que Hashem hace por nosotros. Cada uno de nosotros es un creador
con Él. Estamos aquí para crear algo de la nada. Hashem es el que realmente
nos da la habilidad para crear algo. Nuestra contribución a la mezcla es la
nada. Nuestras malas circunstancias de vida, nuestros rasgos de carácter
indeseables, nuestro yo físico, etc., son la materia prima con la que
contribuimos. Si dependiera de nosotros, descartaríamos toda nuestra materia
prima, pero Hashem se asegura que no lo hagamos. Él entrega materia prima
indeseable a nuestras puertas cada día.
Una persona se queja: Hashem, me diste una tarea de vida muy difícil. Me
diste mucha basura: una esposa problemática, hijos problemáticos, un ingreso
problemático, rasgos personales de carácter, etc. Sin embargo, si Hashem nos
lo dio a nosotros debemos decir: Éste es mi potencial.
Pero aun así no me siento más que engañado por Hashem dijo Reuvén. Estoy
en una situación tan tremendamente difícil. No veo manera de salir de ella.
Por supuesto, no es cómodo trabajar con basura replicó el rabino. Y,
regresando a nuestra analogía, vamos a decir que la máquina toma de siete a
ocho años en transformar la basura en diamantes. Una persona muy bien podría
decir: No quiero estar trabajando con basura por seis o siete años. Sin
embargo, está miope. Cuando todo lo que ves es la basura, por supuesto que
vas a decir que no la quieres. No obstante, si vislumbras el resultado final,
puedes tener paciencia mientras el proceso de transformación prosigue.
Cierto, tal vez sólo tome siete u ocho años antes que la basura se
transforme en diamantes remarcó Reuvén. Pero tal vez tome 70 u 80 años.
Aun así, en relación con diamantes espirituales, ¿qué son 70 u 80 años
comparados con la eternidad? El punto es que si solamente apreciáramos lo que
estamos haciendo acá en este mundo, ya poseeríamos el cúmulo de fuerza
necesario para sobreponernos a cualquier situación. Si Él nos tuvo confianza
con todas nuestras dificultades, pruebas y debilidades, no existe obstáculo
que no podamos vencer. Y después de todo, Él nos dio las circunstancias de
vida porque ninguno de nosotros se ofreció nacer y que le fueran dadas esas
circunstancias.
Decir que Hashem te engañó al darte tantos déficit personales, pero no te
dio al mismo tiempo las habilidades para transformarlos en ventajas, es acusar
a Hashem de no saber lo que Él está haciendo. Si Hashem nos creó con
deficiencias, Él también nos creó con las habilidades para transformarlas
en ventajas. Cuánta gente me ha dicho, tuve una terrible educación, o tuve
terribles amigos, o un terrible matrimonio, una terrible situación de
trabajo, midot terribles, etc., pero no entienden que eso los hace gente más
rica. Toda su basura se puede transformar en diamantes. Decir que no se puede,
es decir que Hashem no sabe lo que está haciendo.
¡Hashem sabe lo que está haciendo! enfatizó el rabino. Deficiencias, fallas
humanas, crueldad, maldad, todas son parte del plan de la creación. Es Hashem
el que las creó, y el que permite que sigan funcionando. No obstante, la
gente algunas veces se cuestiona: Si Hashem es todopoderoso, perfecto,
benévolo, ¿por qué permite que la maldad y la deficiencia existan en el
mundo que Él creó? La respuesta es que si Él hubiera creado un mundo
completo, no hubiéramos tenido la oportunidad de completarlo.
Déjame darte un ejemplo de la industria de la joyería. El primer paso en el
proceso para hacer joyas, es crear un modelo. El modelo es sumergido en un
molde suave de yeso, que eventualmente se endurece en una impresión negativa
de la joya. Un individuo perceptivo puede observar la impresión y saber cómo
quedará la joya. Mientras más profundamente se hunda la impresión en el
molde, la pieza de joyería que se produzca será más costosa.
La gente es creada con ciertas naturalezas. Naturaleza en hebreo, tevá, se
relacionan con tviá, hundir. A través de entender las deficiencias, la tviá,
la parte hundida, el hueco del molde, llegas a conocerte a ti mismo. Esto es
lo que Abraham hizo, y así es como llegó a conocer toda la Torá antes de
haber sido entregada en el Monte Sinaí. Abraham era un observador muy
perceptivo de la naturaleza humana. Él observaba cómo por naturaleza la
gente era proclive a robar, mentir, hacer trampa, asesinar. Él entendía que
todas las deficiencias debían tener una contraparte que había sido diseñada
para completarla. Así es como Abraham conoció y cuidó toda la Torá siglos
antes que fuera entregada en el Monte Sinaí. A través de las faltas de la
naturaleza humana, él percibió la perfección de la Torá. La maldad es un
duplicado exacto de la Torá en inverso. La maldad, la deficiencia, (el
hueco), es la impresión de la Torá, (el relleno).
El ser humano es puesto en este mundo para llenar deficiencias. ¿Cuánto
puede lograr una persona? Depende de cuántas deficiencias le han otorgado, de
qué tan hundida está su naturaleza. Una persona tiene baja autoestima porque
cree que no es nada. Se ve a sí misma y ve un hueco. Sin embargo, cada
característica negativa que tenemos revela grandeza. Mientras más grande es
el hueco, mayor es la cantidad de materia con la que se puede rellenar. En el
momento que lo llenas, tu relleno es más valioso que el de aquél que
aparentemente no tiene problemas. Por supuesto, el proceso de rellenar el
vacío es largo, lento y doloroso. Decir que es imposible, no obstante, es
falso. El precio que tienes que pagar puede ser mayor, pero el precio que
pagas es una inversión que se te reembolsará con creces al final.
La Torá nos dice que aquél que regresa a Hashem por amor, no sólo se le
perdonan sus pecados, sino que se le convierten en méritos. Los pecados son
el hueco. El propósito final por el que Hashem le dio al ser humano el
potencial de pecar fue para que pudiera llenar el hueco causado por el pecado.
Cuando puedes ver tu propio hueco y de repente percibir la santidad que fue
destinada a llenar el hueco, entonces debes percibirlo como un recipiente
potencial de bien. Agradece a Hashem por tus deficiencias y empieza a
transformarlas en ventajas que alojan el oro precioso de santidad que estaban
destinadas a contener.
Debemos recordar siempre que cuando Hashem creó el mundo con deficiencias,
Él sabía lo que estaba haciendo. Analizó nuestras almas y vio lo que cada
uno de nosotros podía lograr. Luego nos colocó en un mundo donde tenemos las
deficiencias exactas y necesarias para hacer salir nuestro potencial. Decir
que Hashem no nos dio las habilidades para sobreponernos a nuestras
deficiencias, es decir que Él no sabía lo que estaba haciendo cuando creó
el mundo. Pero Él sí sabía. Debemos mostrar tanta fe en nosotros como Él
la mostró en nosotros.
Reuvén,dijo el rabino levantándose de la silla, realmente se está haciendo
muy tarde y todavía tengo que dar muchas clases este fin de semana. Debemos
platicar más. Quizá todavía hay más personas u organizaciones de Jesed que
no has contactado. De cualquier forma, espero haberte ayudado con el primer
paso. ¿Por qué no llamas a tu esposa mañana y le pides que venga por el fin
de semana? Todavía tienes mañana por la tarde, todo el Shabat y el domingo.
Hmmm. Puede que no sea una mala idea.
Estaré muy complacido en hablar con ustedes dos, pero por favor discúlpame
ahora.
Muchas gracias rabino. Creo que llamaré a mi esposa.
Bien.
Antes de que el rabino se dirigiera a su cuarto, añadió: Déjame dejarte con
este pensamiento. Tú sabes por supuesto, que el pueblo judío, como un todo y
como individuos, está sufriendo ahora tanto, si no más que siempre. La tuya
no es la única historia de ese tipo, desafortunadamente. Yo digo esto, no
para hacerte sentir mejor a través del sufrimiento de otros, sino para
iluminarte sobre cuán especial es el tiempo en el que estamos viviendo.
No vas a encontrar una familia judía en algún lugar en la actualidad, que no
esté de algún modo, sufriendo. Problemas financieros, problemas familiares,
uno que no tiene hijos, uno que tiene muchos hijos, uno que tiene hijos
enfermos, y así sucesivamente; cada judío hoy en día es víctima. Somos
víctimas del Holocausto, no sólo del Holocausto nazi, sino también del
Holocausto Espiritual Occidental. Hitler se llevó seis millones, pero
todavía más judíos se han perdido en Norteamérica y el occidente. Un
judío ahora tiene el derecho a preguntar: ¿Qué es lo que Hashem está
haciendo? La respuesta básica es: éste es el hueco. Está acá para que
nosotros lo llenemos. Estamos viviendo quizá en el rincón más profundamente
oscuro de la historia. Pero no te deprimas acerca de lo que está pasando en
estos tiempos. Úsalo para descubrir tu potencial y hazlo salir.
Ego contra
Autoestima
Ahora creo que realmente estoy confundido, rabino, dijo Dany. Antes usted me
dijo que el ego es bueno, que debo tener autoestima. Ahora me dice que el ego
no es bueno. ¿Cuál es la respuesta?
Cuando yo digo ego, explicó el rabino, me refiero a algo enteramente
diferente a la autoestima. La autoestima y el egocentrismo no están separados
por una línea delgada. Son dos categorías del todo diferentes. El
egocentrismo gira en torno a obtener lo que yo quiero. Debo poseer cualquier
cosa de valor que alguien tiene. Todos deben ceder ante mi voluntad porque yo
sé todo mejor que los demás. Eso es egocentrismo.
La autoestima, en contraste, no depende de obtener lo que uno desea.
Autoestima es el reconocer el lugar de uno en el universo; es la apreciación
de saber lo que uno ya tiene, de lo que uno ya es. Uno es una creación en las
manos de Hashem. ¿Qué más necesita uno? En cambio, la persona egocéntrica
es infeliz a menos de que obtenga lo que quiere. La persona con autoestima se
acepta a sí misma como es y está siempre activa en el proceso de desdoblar
capas más profundas de su yo.
El problema real con la persona egocéntrica es que no puede pensar como se
pretende que un ser humano lo haga; no se puede sobreponer a sus deseos
instintivos. Aun si él domina sus deseos físicos, si piensa que su mente es
el centro del universo, no va a ser capaz de pensar objetivamente. Pensará
que todo lo que él hace está bien y nadie más puede decirle algo diferente.
La Torá te entrena a pensar independientemente de tus deseos físicos así
como de tus necesidades egocéntricas. No sofoca nada que necesite ser
expresado; sólo le enseña a uno cómo enfocar sus deseos para bien. Y lo
mismo es cierto para el ego. La Torá no aplasta tu ego, tu verdadero yo, sino
que te ordena a verte continuamente en relación a Hashem. Si lo haces, te
sientes bien acerca de ti mismo y aún así permaneces humilde sobre tus
logros.
Al limitar la lujuria y el ego, la Torá encauza estos potenciales para el
bien último. Te da la oportunidad de independizarte de los impulsos egoístas
de tu ser para que tu mente pueda reflexionar libre y lúcidamente acerca de
las cosas importantes en la vida. Recuerda, pensar equivale a vivir. No es
suficiente estar pensando que piensas. Debes pensar hasta que duela. Debes
enfrentarte a ti mismo y cambiar.
* * * * *
Si finalmente eres una persona dispuesta a enfrentar y solucionar tus
problemas, no buscas imitar a nadie, eres creativa, extrovertida,
independiente, amigable y amorosa; seguramente es por que tienes un amor
propio y autoestima muy positivo y elevado. Pero si no es así, entonces haz
lo cambios necesarios y toma el control de tu vida, por que sólo así
tendrás el poder para alcanzar lo que desees.
La Joya
¿Existe alguna enseñanza de la Torá que resuma lo que usted ha estado
diciendo? test autoestima
Hay muchas. Probablemente la mejor conocida de ellas es aquélla acreditada a
Hillel, que dice: Si yo no voy a actuar por mí, ¿quién lo hará? Y ser
sólo para mí mismo ¿qué me hace? Si no ahora ¿cuándo? Déjame explicarte
más claramente.
Cada momento es una gema. Y la vida de cada uno ha sido dispuesta
especialmente desde el tiempo de la creación de manera que mil millones de
momentos, cada uno con su respuesta única, han sido dispuestos para cada
quien. No obstante, depende del individuo el descubrir cada momento. Por lo
tanto, la primera pregunta que uno debe hacerse es: ¿Si yo no voy a ser yo,
quién será? Nadie más puede ser yo. Nadie más puede hacerme.
Cada judío tiene una joya en sí mismo, y la razón absoluta por la que bajó
a este mundo fue para descubrir esa joya. Y esa joya solamente puede ser
descubierta por ese judío. Si Moshé pudiera bajar del cielo, no podría
tomar tu lugar y pulir tu joya.
Hilel continúa: Y cuando soy para mí mismo, es decir, solamente para mí
mismo; cuando me he desarrollado y he pulido mi gema, pero no la utilizo para
el progreso de otros, qué soy yo, es decir, ¿qué valor tiene mi gema? Si
una persona no tiene un yo a fin de poder compartirlo con otros y relacionarse
con ellos, ¿qué bien es ese yo?
De acuerdo a Hilel, el primer paso es conocer quién eres. Tienes que conocer
tu propio valor y saber que eres una porción de D-os; que estás hecho a
imagen de D-os. Entonces, después de que desarrolles tu yo único, lo tienes
que usar para que otros hagan lo mismo. Una vez que te das cuenta quién eres,
te das cuenta que todo prójimo judío es igual porque su alma y la tuya son
del mismo D-os. Eso se llama Amar a tu prójimo como a ti mismo. Tienes que
amar tu yo real, tu alma. Después puedes amar a tu prójimo.
Hilel concluye: Y si no ahora, ¿cuándo? Él trata de decir: que no sólo
cada judío es una joya, sino cada momento de la vida de un judío es una
joya, como ya dijimos. Por lo tanto, si tú no cumples tu misión en este
momento, ¿cuándo lo harás? Es decir, éste es el momento de realizar,
porque si no utilizas el AHORA, ¿cuándo tendrás este momento otra vez?
Nunca va a regresar. Si ahora no es el momento de ganar tu yo, tu yo del olam
habá, ¿entonces cuándo?
Què tanto me quiero? Amor propio y autoestima son elementos importantes para que cualquier persona lleve una vida satisfactoria, la base es la familia.