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  Mensaje La Prostitucion del Periodismo Paranormal - Publicado: Mar Feb 07, 2006 11:59 am Responder citando  
Periodismo Paranormal
Invitado






Ya de por sí el periodismo paranormal tiene casi tan mala reputación como el periodismo rosa

LA PROSTITUCIÓN DEL PERIODISMO PARANORMAL
por Manuel Carballal

Cuando un joven, con esa encantadora ingenuidad de la adolescencia, se acerca al mundo del misterio, lo hace con el mismo candor impecable con que algunos niños/as quieren ser enfermeras, bomberos o misioneros "cuando sean mayores". Con pasión y avidez se consumen las "pagas del domingo" en revistas esotéricas y libros sobre ovnis; normalmente de segunda mano porque el presupuesto no da para las novedades, a menos, claro está, que se trate de lo último de Benítez, Ribera, Del Oso, o alguna otra "gran celebridad" del mundo paranormal. Cuyas obras son devoradas de un tirón, robándole horas al sueño y ese examen de matemáticas que deberíamos estar preparando, en lugar de empollarnos la vida y obra de Allan Kardec, o las aventuras de los ummitas en la tierra.

Cuando quieres darte cuenta te has fundido el presupuesto semanal en el Año Cero, el Enigmas o el Mas Allá (en mi época era el Karma-7, Universo Secreto o Mundo Desconocido), en lugar de haberlo invertido en la discoteca, el cine, la litrona, o alguna chinita de hachís, como hacen la mayoría de los adolescentes "normales". Con esa dulce credulidad, que oscila entre la mitomanía y la curiosidad, nos emocionamos con las últimas aventuras del ufólogo de turno, que consigue esquivar el hermetismo militar para sustraer algún nuevo informe oficial sobre avistamientos OVNI; o con el apasionante experimento de laboratorio que algún intrépido parapsicólogo ha conseguido diseñar para estudiar el incremento de los mensajes telepáticos en sueños; o con la apasionante odisea del sagaz investigador que ha conseguido infiltrarse en una secta satánica para descubrir los secretos del "Lado Oscuro"…

Algunos adolescentes, por absurdo que parezca, llegan a mitificar de tal manera a los investigadores de lo paranormal, que sustituyen en sus carpetas escolares (y en los casos más grabes en los posters de su habitación) el rostro de Silvester Stallone (sienta o no las piernas) o el último concierto de las Spice Girls (en mi época era AC/DC), por las fotos de algún avezado astro-arqueólogo al pié de la Gran Pirámide, o de algún "reportero de lo insólito" posando junto las Caras de Bélmez. Para esos jóvenes, los investigadores de lo paranormal no son meros mortales que intentan descubrir respuestas a algunos enigmas científicos, sino una especie de cruce genético entre Indiana Jones y el agente Mulder, cuya honorabilidad se presupone incuestionable. Vana presunción…

Todos fuimos jóvenes, y en mayor o menor grado, pasamos por esa dulce mitomanía. Yo aún recuerdo, cuando la paga semanal no permitía una grabadora en el presupuesto, la inenarrable emoción que sentía, armado con una linterna en los dientes para poder tomar notas parapetado bajo las sábanas (mis padres -como cualquier padre- no aprobarían que robase horas al sueño para escuchar "tonterías esotéricas"), mientras escuchaba embelesado el "Media Noche" de Antonio José Alés, "En el Filo de la Navaja" de Enrique de Vicente, o "Espacio en Blanco" de Miguel Blanco… Conservo aún aquellos cuadernos escolares llenos de apresuradas anotaciones, con las que intentaba inmortalizar en mi incipiente archivo personal, aquellas extraordinarias revelaciones que los invitados de aquellos legendarios programas hacían en cada entrevista, antes de que se diluyesen en las ondas hercianas… Exactamente lo mismo ocurría con los programas de TV. Yo aún no tenía vídeo cuando el Dr. Jiménez del Oso me hipnotizaba frente la pantalla, domingo a domingo, en su Puerta del Misterio. Hoy, con la perspectiva de los años, me siento un poco ridículo al rescatar de esos viejos cuadernos escolares, dibujos garabateados con frenesí, intentando reproducir las reconstrucciones gráficas que ilustraban los casos que presentaba el Dr. del Oso.

¿Como era posible que mis profesores ignorasen en las aulas, las trascendentales revelaciones sobre la historia, el más allá o la vida extraterrestre que escuchaba en aquellos programas, o leía en las revistas especializadas? Gracias a Dios teníamos un Antonio Ribera, un Antonio José Alés, un Enrique de Vicente, un Prof. Darbó, etc, que, como una especie de cruzados de la "Verdad", luchaban contra el Sistema para rescatarnos de nuestra ignorancia, y de la manipulación de los poderes establecidos…

Después llegarían los congresos y los cursos. Para un estudiante de 16 o 18 años, reunir las 5000 pesetas que costaba la entrada a un congreso de parapsicología, o las mensualidades del Curso de Parapsicología Superior del Instituto de Ciencias Parapsicológicas Hispano Americano (que por entonces dirigía el Prof. Darbó), o los Cursos de Hipnosis Practica, del Prof. Rovatti, eran una labor titánica, gigantesca… pero merecía la pena. En aquellas conferencias, en las que tenía el privilegio e escuchar, cara a cara, a aquellos grandes monstruos del conocimiento paranormal, pensaba que podría encontrar las grandes respuestas, a los grandes enigmas, además de obtener -si había suerte- el autógrafo de aquellos héroes del misterio, dedicándome su último libro. Y como yo, aún hoy, quince años después, la mayoría de los jóvenes aficionados a lo paranormal, acuden a los congresos y seminarios paranormales con la ingenua creencia de que van a encontrar allí la Verdad que ansían. Como si alguien poseyese esa Verdad, ymenos aún, pudiese ofrecerla en una conferencia ilustrada con diapositivas… Y todavía hoy continúan pidiendo autógrafos, como si estuviesen ante la selección española de fútbol, o ante los Rolling Stones… claro que el garabato de Butrageño o de "Morritos Jager" en una servilleta de papel, es un fetiche tan absurdo -o tan digno- como el de cualquier cazador de misterios…

Pero los años pasan, y uno comienza a hacerse más crítico, al descubrir que los "casos perfectos", no lo son tanto… Que los moais de la Isla de Pascua, no son tan grandes ni tan pesados como pretendía Daniken, ni todas los marcianos son auquianos como decía Sesma… Que no todas las psicofonías son voces de los espíritus, ni todos los OVNIs son naves extraterrestres, ni todas las sectas satánicas devoran niños crudos… Y lo que es más terrible, uno termina conociendo personalmente a aquellos mitificados personajes que solo conocía a través de las ondas de radio o las fotografías en la revista de turno… y descubre algo terrible… que son simples personas… con sus virtudes y sus miserias… con sus cualidades y sus pecados, como cualquier otra persona.

Y entonces, aquel idealista y mitómano adolescente se percata de que las revistas comerciales esotéricas son eso, revistas comerciales, y como tales deben producir beneficios, o de lo contrario desaparecerán, como desaparecieron aquellas históricas Telepsiquia, Paraciencia, Espacio y Tiempo o Mundo Desconocido. Y los programas de radio deben generar beneficios (o al menos no pérdidas) a sus respectivas cadenas. Y los congresos deben generar ingresos para costear los gastos y los consabidos "cachés" de los conferenciantes… exactamente igual que en cualquier otro campo profesional.

Y uno siente la tentación del desencanto. ¿No deberían ser esos legendarios investigadores del misterio, esos buscadores de la Verdad, una especie de altruistas misioneros de un sacerdocio paranormal, que trabajasen por amor al prójimo exclusivamente? Uno se responde a si mismo al percatarse de que la comercialización del misterio es la misma, o menor aún, que la que se produce en otros campos de la cultura occidental. ¿No es la medicina la profesión más hermosa que existe en el universo? ¿Y no es cierto también que los grandes cirujanos amasan fortunas millonarias? ¿Y no es cierto acaso que un indigente enfermo de los ojos está condenado a la ceguera, por no poder costearse la operación que le repondría la vista? ¿Significa eso que la medicina es sólo cosa de quien puede pagársela? ¿Sería lícito condenar a nuestros médicos como charlatanes embaucadores por no dedicarse al oficio más trascendental del mundo de forma absolutamente gratuita? Por supuesto, la respuesta es no.

En una sociedad consumista, es lógico que un profesional cobre unos honorarios por su tiempo y su trabajo. El lógico que un médico cobre por su trabajo, como lo es que lo haga un parapsicólogo o un vidente. Pero ¿y si el médico receta fármacos por cuya venta se embolsa un porcentaje? ¿Y si el cirujano exagera su diagnostico para poder cobrar la millonaria factura del quirófano? ¿Y si en el hospital utilizan a los pacientes para experimentar un nuevo fármaco? ¿Y si la compañía farmacéutica fomenta una determinada enfermedad para poder comercializar su vacuna?

Lamentablemente lo mismo ocurre en el mundo de la política, en el mundo de la industria militar, en el mundo de las finanzas… o en el mundo esotérico.

Un día, aquel joven ingenuo descubre que, algunos de sus mitos, no sólo ya no buscan la Verdad (imagino que lo hicieron algún día) con sus libros, programas o conferencias, sino que su objetivo es mucho más prosaico y cercano…. pagar las facturas a fin de mes. Porque incluso los ufólogos, ocultistas y parapsicólogos más célebres consumen luz eléctrica y agua en sus casas. Y el alquiler, y la bolsa de la compra, no pueden ser objeto de trueque a cambio de una disertación sobre las Piedras de Ica o el Monstruo del Lago Ness… hasta los esoteristas más célebres deben usar el dinero. Y eso no es malo, es inevitable. Y uno conoce un día a Antonio José Alés, aquel fantástico profesional de la radio, de voz grabe y tono pausado, que tantas noches de fantasía y misterio nos obsequio a todos. Y, entre copa y copa, el legendario autor de las "Alertas OVNI de la SER", le confiesa que no cree en los OVNIs, ni en el más allá, ni en los fantasmas… ni en nada de lo que cuenta. Y uno se contagia de aquel desencanto, porque descubre que aquellos fantásticos relatos nocturnos, que creía informes sobre auténticos casos reales, eran solo eso, relatos fantásticos. Al menos para su autor, que se justificaba con un "a mi edad, no me voy a poner a hacer radio deportiva, y esto me da para vivir". ¿Quien puede reprochar esa actitud?

Y uno termina por conocer al admirable Profesor Darbó. Aquel enigmático parapsicólogo de la eterna perilla, cuya extensa bibliografía sobre posesiones, hipnosis, parapsicología, siempre "en profundidad", había devorado en su ingenua adolescencia. Y se recuerda memorizando cuadernillo a cuadernillo, y cinta a cinta, su magno Curso de Parapsicología en el ICPHA. Y casi con idénticas palabras que el radiofónico Alés le espeta en el alma esa terrible confesión. El "Teacher" tampoco cree en las posesiones, ni en la hipnosis, ni en la parapsicología, ni en os ovnis "ni creo en nada de eso, pero a mi me da para vivir…". ¿Puede alguien cuestionar esa lícita actitud? Si un profesional trabaja por lo mismo que trabajan todos los profesionales de todos los oficios -por dinero-, quien esté libre de pecado (y no acuda a su empleo por el sueldo) tire la primera piedra. Sin embargo, que sea lícito no evita que para un ingenuo adolescente, que piensa que los "grandes del misterio" se creen lo que dicen, resulte descorazonador.

Pero vayamos más allá. ¿Y si el profesional no sólo hace su trabajo (divulgar un misterio) sino que, como el médico que no cura sino favorece unos síntomas, lo provoca? Me explico. A mi juicio es muy lícito que un investigador o un divulgador viva (o lo intente) de su trabajo. Pero la labor de un investigador honesto es luchar contra el misterio, es decir, resolver los misterios, no crearlos. Naturalmente es muy lícito que Alés cobrase (como cualquier otro profesional de la radio) por sus multitudinarias Alertas OVNI… pero ¿es lícito que fomentase conscientemente fraudes en el Palacio de Linares para publicar reportajes sobre el tema? (entre otros engaños paranormales. Ver EL OJO CRITICO Nº 0). Por supuesto considero lícito que el Prof. Darbó cobre el merecido sueldo que percibe por sus libros, programas o su revista (Karma-7) pero… ¿es lícito que fomente conscientemente mitos en los que no cree, como el "pitufo" capturado en los bosques de Gerona? Yo no lo se.

Y aún voy más allá. Por supuesto es lógico que un medio de comunicación informe sobre todo tipo de investigaciones, teorías y conjeturas. Pero, ¿resulta ético que un medio especializado fomente deliberadamente un determinado estado de opinión sobre un tema, con objeto de favorecer comercialmente a terceros?

Pondré un ejemplo. En los últimos 3 meses (abril, mayo y junio de 1998) la revista AÑO CERO ha dedicado 2 portadas y 3 reportajes centrales a Egipto ¿a que obedece ese repentino interés por cuasi-especializarse en los misterios faraónicos? ¿acaso se han producido algún descubrimiento trascendental en el país de las pirámides que merezca tal monopolización de contenidos en la revista de Enrique de Vicente? Al leer los artículos, todos ellos firmados por D. Manuel José Delgado, se sorprende al reconocer los mismos contenidos y fotografías que el autodefinido "piramidólogo más famoso de Europa" (sic) ya había publicado en otras revistas como MAS ALLA y ENIGMAS o, según afirman algunos egiptólogos (licenciados de verdad, y no pirámidólogos de "Todo a 100") simplemente ha plagiado. (Por mi parte sugiero la lectura del artículo sobre La Gran Pirámide publicado en la Revista de Arqueología nº 179 -marzo l996- y superponerlo con el último artículo de Delgado en AÑO CERO antes citado). ¿porque entonces esa ingente dedicación de páginas a fomentar los misterios egipcios? ¿acaso Delgado consiguió engañar a De Vicente para plagiar sus propios textos volviendo a cobrarlos (cosa que me parecería muy lícito en un investigador independiente que deba costearse sus trabajos)?. No, la respuesta, decepcionante, se encuentra en las páginas 35 del número 95, y 63 del número 94. Todo ese despliege "informativo" (yo diría desinformativo) dirigido a fomentar una imagen esotérica, misteriosa y pro-extraterrestre de Egipto es en realidad una excelente operación de marketín. Se trata de popularizar la imagen de Manuel Delgado y crear la expectativa en los lectores de AÑO CERO, para fomentar deliberadamente su interés por Egipto, con objeto de vender un "viaje iniciático" a la tierra de las pirámides. Al indagar en la agencia de viajes Bidón, que gestiona este lucrativo reclamo, la Sta. Noemí no informará muy amablemente de como, de la mano de Manuel Delgado, por solo 211.000 pesetas por persona (algo más si queremos pensión completa en el viaje) podremos conocer los secretos de Egipto, y "hacer trabajos de meditación, captación de energías y limpieza de chakras…" (sic). Me pregunto yo ¿como alguien que pretende presentarse como un "egiptólogo científico" limpia chakras y capta energías sutiles en las pirámides…? Responderé próximamente a esta pregunta.

Merecería todo un reportaje monográfico (ya estamos en ello) analizar los trabajos de Manuel José Delgado y sus cuestionables teorías sobre Egipto. Consumado viajero, con una dilatada experiencia en Egipto, a sido autor de unos videos divulgativos sobre La Gran Pirámide que yo recomiendo a todos los lectores, como hasta hace poco recomendaba la lectura de sus trabajos, que yo he devorado con la fascinación más absoluta. Para un traumática decepción, recientemente descubrí la descorazonadora tendencia al engaño y compulsiva fabulación (en demasiados casos falseamiento deliberado de la verdad) de su autor. Por supuesto, el acceso nocturno a la Gran Pirámide, a las supuestas galerías secretas, etc, que oferta en sus viajes, como una exclusiva fruto de sus contactos políticos, en realidad está al alcance de absolutamente cualquiera. Basta con pagar los mismos sobornos a los vigilantes o a los inspectores arqueológicos, como hace Delgado y otros muchos organizadores de viajes similares. Nadie puede cuestionar, in embargo, su meritoria formación autodidacta y heterodoxa sobre el Egipto faraónico, a pesar de que no nos parezca lícito que se haga pasar por egiptólogo y "Profesor de Egiptología" (hemos presenciado este tratamiento personalmente en varios viajes a Egipto en su compañía), con objeto de avalar con esa inexistente titulación, sus opiniones personales, por otro lado tan dignas o tan indignas como las de cualquier auténtico licenciado en historia. No seré yo quien fomente la absurda mitificación de una licenciatura universitaria, como si los licenciados y hasta doctorados, no dijesen tonterías de vez en cuando. Pero tampoco considero moral, ni necesario, apropiarse de títulos inexistentes para reforzar nuestras conjeturas y teorías personales. Sobretodo si el objetivo de refrendar esas teorías es la organización de lucrativos "viajes iniciáticos", sean estos a Egipto, o a la Alpujarra granadina.

Solo en 1996 más de 120 personas viajaron a Egipto en los viajes organizados por Manuel Jose Delgado. Con un sobrecargo de 40.000 pesetas sobre el precio individual que en realidad cobraba la agencia de viajes por cada viajero, y suponiendo que tan sólo 100 personas abonasen íntegramente su billete nos arroja unos beneficios de 4 millones de pesetas de dinero negro para Delgado y sus colaboradores. A ello habrá que añadir el "fondo de viaje" (de 10 a 20.000 pts más) que una vez en El Cairo abonaría cada viajero (para propinas, teóricamente), los reportajes de prensa y TV, videos y conferencias, que Delgado explota posteriormente a sus estancia en Egipto. Por no hablar de otro tipo de favores… Durante todo 1997 Delgado dirigió un programa radiofónico en la Cadena Radio VOZ titulado "La Guerra de los Mundos" en el que no incluía cuña publicitarias, por las que debería ceder a la cadena su porcentaje, sino que dedicó el programa a fomentar, semana a semana, la leyenda del Egipto esotérico y mágico, para posteriormente comercializar viajes iniciáticos a Egipto e Israel, sin tener que pagar a Radio VOZ la publicidad encubierta. Tan bien funciona este poco conocido negocio esotérico, que, según anuncia AÑO CERO, a partir de este años se amplia la oferta de viajes iniciáticos a Perú. ¿Resulta lícito este negocio millonario a costa del pasado? Por supuesto que si. Al fin y al cabo el Museo del Cairo y todo el negocio turístico de Egipto mueve sumas mayores de dinero. Pero hay sólo una diferencia: el móvil del viaje.
 
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  Mensaje Por fin algo coherente - Publicado: Vie Mar 17, 2006 10:11 pm Responder citando  
Asombrado
Invitado






Menos mal que se puede leer algo coherente en este foro.

Los gurús de las pseudociencias se forran a costa de la buena fe, la inocencia o el desconocimiento de las personas. Oír algunas opiniones de estos "expertos" es un insulto a la inteligencia.
 
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