Existe
una mitología de Aries que tiene mucho que ver con los antiguos
Argonautas que partieron en busca del Vellocino de Oro.
El nombre de Argonautas les viene porque
viajaban en un navío llamado Argos, construido especialmente para esta
misión por la diosa Minerva.
La aventura termina con la muerte del héroe,
producida por el golpe de una viga de madera que se desprende del barco
y le rompe el cráneo. De aquí se deduce el punto débil de Aries: la
cabeza.
Pero no sólo en la mitología griega aparece
este signo; también en la mitología hindú, en la cual simboliza al
dios creador montado sobre un carnero. Recuérdese que a Aries se le
representa por un carnero.
También en La Cábala y en el Tarot indica la
irrupción de lo espiritual y divino en lo material, en el mundo de la
materia; su jeroglífico tiene forma triangular y con cuernos, y se nos
muestra en la letra "HÉ" y su misterio.
Por otra parte, no hay que olvidar que la era
de Aries termina cuando comienza la era cristiana, después de
permanecer como era astrológica cerca de dos mil años.
Desde 1991 a 1786 (a. C.) se construyen
fortificaciones en la zona oriental del río Nilo y en alguna de las
cataratas del delta; es entonces cuando los egipcios, la llamada
"Dinastía XII", erigen el gran santuario de Karnak, lugar en
el que se venerará al dios Amón, a quien se le representa con su
cabeza en forma de carnero, guardando así ciertas similitudes con la
figura de carnero del signo Aries.
Por todo esto los astrólogos afirman y
explican una y otra vez, con verdadera insistencia, que la Astrología
no pretende enjuiciar éticamente a los signos en el sentido de que haya
signos buenos y signos malos; nada más alejado de los supuestos astrológicos:
no hay signos buenos o malos, superiores o inferiores.
Hay signos que indican un tipo de comportamiento
o un tipo de carácter.
En este sentido Aries no es mejor o peor,
inferior o superior, que los demás signos, aunque su amor a la acción
por la acción y que a menudo piense más rápido de lo que actúa,
entre otras muchas características en su comportamiento habitual,
distinguen y diferencian al nativo de Aries de los nativos de otro
signo.
A esta conclusión se llega después de
realizar esa operación que los astrólogos llaman levantar el horóscopo.
Una vez dividida la bóveda celeste en doce
casas, en doce partes a las que denominan casas, las cuales corresponden
a los doce signos del Zodiaco, y una vez que los círculos que estas
casas circunscriben, llamados círculos de posición, están ya
determinados, aparece la primera casa.
Mala cosa el amor para un enamorado de Aries;
mala cosa estar enamorado de un impulsivo y apasionado Aries, porque eso
equivale a tener que guardar el amor para otros días, cada vez que el
vendaval se levanta y el objeto del amor se escapa camino de una nueva
lucha, abandonándolo todo tras de sí o, por lo menos, apartándolo
hasta que sea el momento del amor; ese momento que llegará, pero
"no ahora".
La fogosidad preside sus acciones y eso no es
nada bueno desde el punto de vista del equilibrio entre las corrientes
voluntarias y las involuntarias del cuerpo de los arianos; se trata de
una esforzada actividad física que viene a turbar la balanza entre las
funciones límbicas y las neocórticas, entre el cerebro animal y el
cerebro racional, con una constante pérdida de energía que se dispersa
en las sinapsis de sus neuronas. Tal vez esta corriente irregular haga
de los arianos sujetos de una necesidad de acción, de construcción física
de su propia vida y les aleje del reposo y la pausada reflexión.
¿Cuál es la situación de un Aries ante el
mundo laboral y profesional? Bien, para empezar, sabemos que tenemos a
hombres y mujeres arrojados y valientes, combativos y con un don
recibido de mando, para ocupar cargos de importancia y de relieve.
Pero tienen que empezar, y ese es quizás el
verdadero problema; su dificultad inmediata y su primer escollo.
SIGNO
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Cardinal y Positivo
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ELEMENTO
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Fuego
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PLANETA
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Marte
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METAL
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Hierro
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