Fátima, pueblecito universalmente conocido, por las apariciones de la Virgen,
que a partir del 13 de mayo de 1917 allí sucedieron. La última aparición fue
el 13 de octubre del mismo año. En ésta última, cerca de 50.000 personas se
concentraron y según los testimonios vieron bailar al sol. A partir de este
suceso, esto está sucediendo en muchísimas de las supuestas apariciones de hoy
en día, incluso tú mismo si te pones a mirar el sol fijamente, casi seguro que
lo veas dar vueltas sin parar, sería parecido a cuando miramos una bombilla. No
quiere decir esto que allí no se apareciese la Virgen, sólo que esto no probaría
nada en absoluto y que es un efecto óptico totalmente normal. Quizás las
primeras veces si, fuera la Virgen, quien sabe, lo que si es seguro que la
iglesia católica da estas apariciones como verdaderas. Supongo que por los tres
famosos secretos de Fátima, que han sido proféticos.
A continuación de desvelamos estos tres secretos de Fátima:
Primer Secreto:
"Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres
pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi
Inmaculado Corazón."
Aparición del 13 de julio de 1917.
Si la Virgen no hubiese especificado que se trataba del Infierno, podríamos
suponer que era una visión de la guerra atómica. Aunque, como es natural, no
era una visión muy apropiada para unos niños.
Segundo Secreto:
"La Primera Guerra mundial terminara pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío XI (Frente a la iglesia entre 1922 –1939).. Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados.”
“Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, y algún tiempo de paz se le dará al mundo."
Tercer Secreto:
Una tercera parte de la profecía fue sellada y enviada al Papa Juan XXIII, a
fin de que la leyese sólo él, en 1980. Fue revelado el 13 de julio de 1917 a
los tres pastorcillos en la Cueva de Iria-Fátima y transcrito por Sor Lucía el
3 de enero de 1944. Fue hecho público por el Secretario de Estado, Cardenal
Angelo Sodano, el 13 de mayo del 2000.
Traducción oficial del manuscrito de Lucia.
Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de
Iria-Fátima.
Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su
Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre
vuestra y mía.
Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado
izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada
de fuego en la mano izquierda, centelleando emitía llamas que parecía iban a
incendiar el mundo, pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora
irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él, el Ángel señalando la tierra
con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!
Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: « algo semejante a como se ven las
personas en un espejo cuando pasan ante él » a un Obispo vestido de Blanco «
hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre ». También a otros
Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en
cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque
con la corteza, el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran
ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de
dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el
camino, llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran
Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma
de fuego y flechas, y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos
sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y
mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había
dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las
cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se
acercaban a Dios.
El Comentario Teológico del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la
Fe está dividido en tres partes: Revelación pública y revelaciones privadas,
su lugar teológico, La estructura antropológica de las revelaciones privadas.
Un intento de interpretación del secreto de Fátima.
1) "El término 'revelación pública' designa la acción reveladora de
Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en
las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama
'revelación' porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los
hombres, hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para
reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo.
En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado a sí mismo y, por lo
tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo
que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento".
2) La "revelación privada", en cambio, "se refiere a todas las
visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento;
es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima.
La autoridad de las revelaciones privadas -prosigue el cardenal Ratzinger- es
esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra
fe". La revelación privada, en cambio, "es una ayuda para la fe, y se
manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública".
Citando al teólogo flamenco E. Dhanis, el prefecto para la Fe afirma que
"la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres
elementos: el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las
buenas costumbres, es lícito hacerlo público, y los fieles están autorizados
a darle en forma prudente su adhesión". "Un mensaje así puede ser
una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento
presente; por esto no se debe descartar. Es una ayuda que se ofrece, pero no es
obligatorio hacer uso de la misma".
El cardenal Ratzinger subraya también que "la profecía en el sentido de
la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios
para el presente, lo cual muestra el recto camino hacia el futuro".
La parte más importante del Comentario Teológico está dedicada a "un
intento de interpretación del secreto de Fátima". Del mismo modo que la
palabra clave de la primera y de la segunda parte del "secreto" es la
de "salvar almas", "la palabra clave de este 'secreto' es el
triple grito: '¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!'. Viene a la mente el
comienzo del Evangelio: 'paenitemini et credite evangelio' (Mc 1,15). Comprender
los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de
la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico,
que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes
sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación
conmigo, Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo
de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la
esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto".
3) Después, el prefecto de la Congregación para la Fe pasa revista a las
"imágenes" del secreto. "El ángel con la espada de fuego a la
derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis.
Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de
que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es
considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus
inventos la espada de fuego".
"La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción:
el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la
penitencia. De este modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el
futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que vieron los niños
no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. En
realidad, toda la visión tiene lugar sólo para llamar la atención sobre la
libertad y para dirigirla en una dirección positiva. (...) Su sentido es el de
movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera
de lugar las explicaciones fatalísticas del 'secreto' que dicen que el
atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento de la
Providencia. (...) La visión habla más bien de los peligros y del camino para
salvarse de los mismos".
Pasando a las siguientes imágenes, "el lugar de la acción -explica el
cardenal Ratzinger- aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada,
una gran ciudad medio en ruinas, y finalmente una gran cruz de troncos rústicos.
Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como
costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y
de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las
que el hombre destruye la obra de su proprio trabajo (...) Sobre la montaña está
la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción
se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia
y como promesa para la misma".
"Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco
('hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'), otros Obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas
las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros,
temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas
de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa
en medio de los cuerpos de los muertes. El camino de la Iglesia se describe así
como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de
persecuciones. En esta imagen, se puede ver representada la historia de todo un
siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente
representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad, y están
orientados hacia la cruz, también los tiempos son representados de forma
compacta".
"En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires,
como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el
siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda
su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el
'espejo' de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios".
El prefecto de la Congrenación de la Doctrina de la Fe afirma también que en
el viacrucis de este siglo "la figura del Papa tiene un papel especial. En
su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos
diversos Papa, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los
sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellos por el
camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el
camino de los mártires )No podía el Santo Padre, cuando después del atentado
del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del
'secreto', reconocer en él su proprio destino? Había estado muy cerca de las
puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado con las siguientes
palabras: 'fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa
agonizante se detuvo en el umbral de la muerte' (13 de mayo de 1994). Que 'una
mano materna' haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no
existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden
influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las
balas, la fe más potente que las divisiones".
La conclusión del secreto, prosigue el cardenal Ratzinger, "recuerda imágenes
que Lucía puede haber visto en libros piadosos, y cuyo contenido deriva de
antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer
maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los
ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan
con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los
mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de
los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la
pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella".
"La visión de la tercera parte del secreto tan angustiosa en su comienzo,
se concluye pues con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y,
precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal
orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre (...) del sufrimiento
de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es
actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su
eficacia salvífica".
¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes), el "secreto" de
Fátima?, se pregunta por último el cardenal Ratzinger. "Ante todo debemos
afirmar con el cardenal Sodano: 'los acontecimientos a los que se refiere la
tercera parte del 'secreto' de Fátima parecen pertenecer ya al pasado'. En la
medida en que se refiere a acontecimientos concretos ya pertenecen al pasado.
Quien había esperado impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin
del mundo o sobre el curso futuro de la historia se desilusionará. Fátima no
nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, lo mismo que la fe
cristiana no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo
que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras
reflexiones sobre el texto del 'secreto': la exhortación a la oración como
camino para la 'salvación de las almas' y, en el mismo sentido, la llamada a la
penitencia y a la conversión".
"Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del 'secreto', que
con razón se ha hecho famosa: 'mi Corazón Inmaculado triunfará'.¿Qué quiere
decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de
Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de
María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque
ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este 'sí' Dios
pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El
maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente;
él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de
Dios".
"Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido
la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no
tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras
de Jesús: 'padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he
vencido al mundo' (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta
promesa".