Esto ocurrió hace como dos años, el 24 de agosto de 2000, y
cambió mi forma de ver todo, ahora soy mas feliz, mas abierto a las cosas y me
conozco mejor, y a pesar de la naturaleza de lo que pasó y las circunstancias
no cambió para nada mis preferencias sexuales, solo me hizo apreciar mas lo que
soy, lo que tengo y lo que me gusta, que son las mujeres.
En aquel entonces tenia 23 años y llevaba ya una semana de regreso en casa,
estaba pasando mis vacaciones ahí en el receso veraniego de la universidad.
Hacia un calor infernal y mi hermana Susana y yo nos la pasábamos tirados junto
a la alberca o nadando en ella. Mi hermano Joaquín, de 18, era un poco
malhumorado y se la pasaba mejor encerrado en su recamara haciendo quien sabe
que. Nuestros padres me habían dejado encargado de ellos pues habían salido
por fin en el crucero que tanto habían soñado tomar por el caribe.
Pero de improviso a Susana le salió un viaje con sus amigas a una casa en la
playa que una de ellas tenía, normalmente no la hubiera dejado ir, pero como
tenia meses sin relacionarme con una mujer, el verla en bikini con su delgado y
precioso cuerpo me estaban dando malas ideas por lo que sin mucho trabajo la
deje ir.
Además estaría prácticamente solo para descansar pues Joaquín rara vez
salía de su habitación, con la música a todo volumen, o viendo la
televisión, o ejercitándose con el pequeño equipo de pesas para el que había
ahorrado tanto.
La misma tarde que se fue Susana con sus amigas me arrepentí de haberla dejado
ir, sabia lo caliente que éramos de familia y de seguro aprovecharía cualquier
oportunidad para manosearse con cualquier adolescente mas o menos bien parecido
que se le pusiera enfrente. Pero este pensamiento, mas bien aunado a mi hambruna
sexual, me hizo calentarme mas al imaginármela exquisitamente adolescente como
era con un chavo como ella, de su misma edad, me imaginé sus cuerpos con poco
vello frotándose el uno con el otro, mi hermana tomando su fina, suave y
lampiña verga y llevándosela a la boca, luego esa verga adolescente
metiéndose en la también adolescente conchita de Susana...
La fantasía me duró un par de horas, tirado junto a la alberca. Caliente e
insatisfecho me levanté para ir a mi recamara, cambiarme y luego buscar que
cenar, pero en el pasillo vi la puerta de la recamara de mi hermano
entreabierta, como iba descalzo no hacia mucho ruido al caminar, de todas
maneras no había misterio, pero no esperaba la imagen que iba a ver al
asomarme.Joaquin estaba con un codo sobre la cama, practicamente de espaldas a
mi, sobre el colchón había dispersas un montón de revistas, algunas abiertas
y a distancia, por la disposición de las fotos pude ver que eran
pornográficas. Con su mano libre, no podía ver bien, pero el se frotaba entre
las piernas. Me imagino que se masturbaba. El corazón parecía que se me
saldría del pecho, la sorpresa de la imagen, de lo que no esperaba ver me
sobresaltó mucho y no pude moverme de ahí no se si por curiosidad o por el
mismo shock.
Joaquín, con los ojos cerrados se recostó sobre la cama y entonces pude ver su
pene y como lo maniobraba hábilmente con su mano. Me sorprendió mucho ver que
era exactamente al del adolescente que me había imaginado follandose a mi
hermanita. Me pareció divertido, pero a la vez me calentó el ver en la
realidad lo que mi hermana podría estarse llevando a la boca o a su conchita.
Me excité mucho viendo a mi hermano masturbarse, imaginándome a mi hermana
follando, y quizá también por lo prohibido de estar viéndolo, un asunto tan
privado y de carácter sexual sin su consentimiento.
Me alejé de ahí sumamente excitado y en mi habitación terminé
masturbándome, sin llegar a venirme pues tenia la teoría de que eso te cansaba
innecesariamente y que era mejor guardar fuerzas para mejores ocasiones. Todo
ese tiempo me imaginé a mi hermano masturbándose y en el frenesí lo imaginé
follándose a nuestra hermana, pero mas de una vez me sorprendí a mi mismo
imaginándome más su polla que el cuerpo de mi hermana y cada vez me detenía y
volvía a empezar la fantasía.
Mas caliente que satisfecho me puse mi ropa y salí, pude oír como mi hermano
movía trastos en la cocina, escaleras abajo, por lo que al pasar por su
recamara y sabiendo que no estaba entre a ver las revistas que tanto lo
calentaron. Mi sorpresa fue mayor al ver en todas las revistas fotos de
encuentros bisexuales, incluso algunas de carácter totalmente homosexual, donde
jóvenes adolescentes se follaban entre si con frenesí, sin darme cuenta la
mezcla de ver bellas y delgadas mujeres con jovencitos lampiños hizo que mi
verga se pusiera mas dura que antes. Así sin notarlo baje a la cocina a tratar
de cenar algo y olvidar lo que había visto.
Pero Joaquín de inmediato notó lo que hinchaba mis pantalones y difícilmente
podía ocultar su interés pues sus ojos bailaban y se movían del sandwich que
tenia entre las manos a mi entrepierna, ni siquiera el notar esto hizo que mi
erección bajara, durante la cena siguió tan o mas dura y así continuó hasta
que me fui a acostar. Como a las doce seguía masturbándome en mi recamara y
sin poder dormir, pero me dieron ganas de orinar y esto hizo que mi erección se
bajara, me levanté para ir al baño pero en el pasillo me quedé congelado al
ver a mi hermano, Joaquín, chorreando agua pues se acaba de dar una ducha,
completamente desnudo frente a mi y con su pene en completo estado de erección.
No pude evitar quedarme viéndole, su cuerpo ya bastante ejercitado, su abdomen
marcado, casi nada de vello en su cuerpo y el que tenia era dorado, de no ser
por su pene podía ser una mujer, pero lo que mas atraía mis ojos era su pene,
algo que nunca antes haba visto así, con tanta atención, tan de cerca y en
persona, el escaso vello dorado que tenia a su alrededor era apenas visible,
casi como si no estuviera ahí, su bolsa testicular era rosa, lisa y sin pelos,
su pene era delgado y de unas 6 pulgadas de largo, blanco y se veía de piel muy
suave y lisa, estaba en completo estado de erección pues parecía palpitar.
El levantar la vista vi el rostro sonriente de mi hermano y entonces noté que
lo que el veía era mi propia erección, que había vuelto a despertar y se
asomaba orgullosa y desinhibida por entre la abertura de mis boxers. Avergonzado
lo esquivé y entré al baño. "Tengo que mear" le espeté.
Solo muy dolorosamente pude orinar pues mi erección no cedió por mas que
esperé, al salir del baño me sorprendí aun mas al ver a mi hermano recargado
junto a su puerta esperando aun desnudo y sonriendo.
"¿Sabes Manuel?" me dijo sin dejar de sonreír nerviosamente "yo
tampoco podía dormir, por eso me tuve que duchar, no podía dejar de pensar en
lo que vi en la cocina. Te parecerá extraño, a mi nunca me había pasado por
la cabeza que tu... bueno el caso es que me he masturbado por horas pensando en
tu erección"
Yo estaba avergonzado, no sabia que decir, sobre todo porque mi verga era obvio
para mi y para el que estaba excitado y necesitaba sexo y que lo que el me
decía me estaba excitando aun mas.
Sorpresivamente, Joaquín, como impulsado por lo que sentía cayó de rodillas
frente a mi y haciendo a un lado los bordes de la abertura del boxer sacó mi
erección y sin perder tiempo, ni dejarme detenerlo se la metió en la boca y
comenzó a lamerla y llenarla de saliva. Las sensaciones, sin importar de quien
venían, eran deliciosas, estaba tan necesitado de desahogarme que quizá eso
hizo que mis inhibiciones bajaran un poco.
Solo cerré los ojos y sentía como su lengua se movía y masajeaba mi glande
como una experta putita. Pronto con su habilidad había aflojado mis piernas y
totalmente a su merced me tomo de la mano y me guió a su recamara. Cerró la
puerta tras de nosotros y acostándome delicadamente sobre su cama procedió a
remover mis boxers que eran lo único que cubría mi cuerpo. Luego, acostándose
sobre mi procedió a restregar su cuerpo sobre el mío, su piel delicada y sin
vello se sentía tan deliciosa como la de una mujer, pro cuando intentó acercar
sus labios a los míos lo contuve, el entendió el mensaje de que era un limite
que le ponía y del que nunca pasaría por lo que bajo besando mi cuerpo hasta
llegar a mi verga que besó un minuto antes de empezar a mamar de nuevo. Pasaron
incontables minutos mientras Joaquín lamía y chupaba mi verga, lamía y
masajeaba mis testículos y luego volvía a succionar mi erección.
Como para buscar un nuevo ángulo, Joaquín se puso de nalgas a mi para poder
chupar mi glande desde ese punto, sobre al cama puesto a gatas. Desde ese punto,
mientras el me daba y obtenía placer pude ver sus genitales. Sin poder
contenerme puse mi mano sobre su bolsa testicular para ver si era tan suave como
parecía. Joaquín dio un pequeño salto y se estremeció y volteó a verme con
una sonrisa, me imagino que sintió placer del contacto, por lo que
acomodándose se puso sobre mi como si fuéramos a hacer el 69, pero entre
lamida y lamida de mi pene me dijo que no temiera que solo lo hacia para que
pudiera yo ver mejor su "arma".
Y si, por largo rato la miré, analicé y aprecié, llegué a la conclusión de
que, sin dejar de ser hombre heterosexual, me parecía atractiva y era una linda
verga, volví a imaginarme a una chica en posición de tener esa verga y lo que
disfrutaría con ella dentro de su boca o vagina, pero en lo que mas me
entretuve es que seria ideal, por su tamaño para iniciar a una chica en el sexo
anal, incluso me entretuve pensando en lo que ella sentiría.
En eso las mamadas de mi hermano se hicieron mas salvajes, me imagino que porque
sentía mi respiración agitada sobre sus genitales, pero eso me llevó al borde
del orgasmo y comencé a bombear como si lo hiciera en la vagina de una de mis
novias. Me aferré de la cintura de Joaquín y comencé a meterle la verga con
fuerza por la boca y él se dejaba hacer, levanté la cabeza para tener mas
movimiento en las caderas y al hacerlo estaba golpeando la verga de mi hermano
en cada envión, eso me calentó aun mas y al eyacular me aferre a el pegando
mis labios sobre la base de su verga, pero fugazmente para luego separarme y
dejarme caer en la cama.
Joaquín no se detuvo hasta que se bebió cada chorro de esperma que salió de
mi verga, exprimiéndome como pudo cada gota y bebiéndosela. Al levantarse casi
se sentó sobre mi rostro, restregando sobre el sus testículos y parte de su
verga, esto fue solo un segundo mientras se levantaba y se ponía junto a mi,
pero me enardeció, por lo forzado y prohibido y tabú.
El se sentó junto a mi sonriendo, su adolescente rostro radiante y sus mejillas
enrojecidas. "Te gustó?" me preguntó.
No se lo que se apoderó de mi, pero al ver su preciosa y joven verga aun erecta
mi mente se nubló, sin contestarle me volteé y me puse a gatas, ofreciéndole
mi trasero. Solo pude oír como él daba un gritito de alegría, unos instantes
después pude sentir como ponía una sustancia fría sobre mi culo y un poco
dentro con su dedo. Me estremecí al sentir su dedo, me excité como no lo
había hecho en mucho tiempo.
Pero lo mejor vino cuando sentí por primera vez la cabeza de su verga en la
entrada de mi culo. Era suave como seda, podía sentir su ligero grosor lo que
me calmaba y excitaba a la vez y lo mejor, lo sentía palpitar contra mi ya
palpitante ano.
Suavemente, como con experiencia en culos vírgenes, Joaquín metió la cabeza
en mi, yo me agité y temblé un poco, luego él, tomándome por las caderas
comenzó lentamente a meter y sacar solo la cabeza, no era muy gruesa y era tan
suave, la sensación era sencillamente deliciosa, ya alguna vez alguna de mis
novias, al hacer el amor, había metido uno de sus dedos ahí, pero esto era aun
mas delicioso.
Con habilidad, poco a poco, empezó a metérmela aun mas dentro, mas
profundamente, hasta que llegó el momento en que pude sentirla toda dentro de
mi culo, me sentía lleno y entonces, el empezó a moverse, a meterla y sacarla
con fuerza y rapidez, su tamaño y el lubricante que me puso lo permitían, la
fricción, la fuerza y la rapidez hacían todo delicioso.
Podía sentir su abdomen golpeando mi baja espalda y nalgas y sus testículos
balanceándose y golpeando mis muslos con fuerza. sus manos sujetándome
fuertemente por las caderas, todo era fricción y movimiento, lujuria
adolescente, y yo era el objetivo de toda esa fuerza y lujuria juvenil.
De pronto, después de lo que pareció una eternidad o unos segundos de frenesí
sexual, sentí esa joven y delgada verga explotar en mi culo, en segundos me
llenó de semen, sus chorros eran potentes e interminables y cada uno de ellos
lo disfruté sin medida, me sentí bien, sin prejuicios, no consideraba a mi
hermano un hombre aun, y esa verga delgada y casi sin vello, me parecía tan
deliciosa y tan poco masculina como una vagina de mujer, no sentía estar
perdiendo mi masculinidad pero disfrutaba enormemente las sensaciones que esa
mediana verga le estaba dando a mi culo. Su cuerpo menudo pero musculoso
agitándose y frotándose contra el mío, y el hecho de que fuera un adolescente
que aparentaba menos años aun, y que aun peor fuera mi hermano hacia el morbo
deliciosamente insoportable.
Cuando se separó de mi besé ligeramente sus sonrientes labios que adornaban
una sonrojada y agitada cara y me fui a mi habitación. Durante dos días no nos
hablamos, pero noté como los dos teníamos una erección cuando estábamos
cerca.
Cuando Susana, mi hermana, volvió de su viaje, argumentando que le diría a
nuestros padres que había descubierto sus andanzas sexuales en la playa, la
seduje y le hice el amor deliciosamente por horas que ella aprendió a disfrutar
enormemente.
Debo confesar que eso solo lo hice para reafirmar mi masculinidad y no se
volvió a repetir, pero me sirvió para darme cuenta que no soy homosexual. Hoy
soy feliz con mi novia, pero mi culito le pertenece a Joaquin y se lo entrego
cuando él quiere y lo desea, creo que esta enamorado de mi, no me importa, lo
amo como hermano y lo disfruto como amante, hoy tiene una verga de ocho
pulgadas, pero con la experiencia lo puedo acomodar con facilidad y me hace
gozar como él solo sabe hacerlo.